| Una nueva estética |
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Una aventura estética, innovadora, formadora y creadora que prosigue de la horizontalidad y de la verticalidad del gesto. Tras más de 15 años de investigaciones, Lénablou hizo surgir una danza contemporánea caribeña resultante de la tradición popular guadalupense: la Techni’ka. La Techni’ka es un baile basado esencialmente en la movilización de la parte inferior del cuerpo; debida a una traslación rápida de todos los apoyos del pie: talón, dedos, la planta, los bordes internos y externos (llamados Kanté), y basado también en el uso exacerbado de los contratiempos corporales y rítmicos.
Vidéo Techni’ka realizado por Laurence Rugard
La identidad de la Techni’ka se manifiesta a través de unos particularismos:
Este trabajo es el material técnico fundamental para enfocar la Techni’ka. El dominio de los códigos musicales facilita e inicia el enfoque corporal gracias a un trabajo de escucha, de impregnación, de reproducción y de composición del universo sonoro.
Los miembros inferiores representan el axioma de la danza Techni’ka porque constituyen la columna vertebral de la danza como impulso del movimiento.
La postura-ka es el posicionamiento de la parte superiora del cuerpo que puede estar cerrada o abierta en relación a la parte inferiora del cuerpo.
Los siete bailes del Gwo-ka constituyen un campo de exploración insospechado para la creación contemporánea. La iniciación a este nuevo repertorio gestual aporta a los bailarines una nueva escritura corporal que bajo forma de hibridación, de yuxtaposición, de acumulación, de mestizaje de los siete bailes del Gwo-ka, resulta en un campo de los posibles hacia el acto de creación.
El trabajo de creación se puede aplicar a través de improvisaciones, de talleres pero también a través de la investigación sobre la adaptabilidad del movimiento basándose en los gestos fundadores de la Techni’ka, en el universo musical y en la simbología del entorno caribeño.
El concepto del Bigidi (contratiempo corporal) va más allá del lenguaje gestual puro porque revela una filosofía de la vida, la del arte de la adaptación. La danza Techni’ka traduce esa ideología, tanto en el plano musical como gestual. Es un diálogo incesante entre el bailador y el hombre-tambor en el cual uno juega con el otro para intentar desequilibrarlo. Esa expresión corporal, espacial, temporal está contenida en un solo código: lapso de tiempo extremadamente fugaz para revelar las matices del baile que además viene a confortar el concepto mismo del Bigidi.
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